050520129773

Los niños y niñas estarán hartos de escuchar esa pregunta que les hacen unas y otros desde su más tierna infancia… ¿qué quieres ser de mayor? Además de que la pregunta, bajo mi punto de vista está mal formulada, creo que la infancia debería ser un momento tan presente que apenas deberíamos usar la conjugación del verbo en futuro, o no al menos, con la idea que tenemos del mismo.

Sin embargo, ya que la pregunta existe, ¿por qué no la encaminamos de la forma adecuada y les preguntamos quién quieren ser de mayores? Porque esa es la respuesta que la mayor parte de la gente adulta que conozco, no sería capaz de contestar. Algo tan sencillo como describirse a sí mismos causa estragos y provoca las caras más extrañas a las que he tenido que enfrentarme a lo largo de la vida.

Obviamente, si no sé quién soy, poco puedo decir de lo que pienso, siento, deseo o vivo; pues el ser, la parte más íntima de la persona es quién genera toda la sinergia que gira a nuestro alrededor y nos hace diferentes los unos de los otros.

Durante este año he podido releer parte de los diarios y escritos en los que volcaba la inquietante actividad de mi mente adolescente. Al leerlos, sonreí pues lo que me llegaba es la misma esencia de quien soy ahora mismo: una persona con interés por conocer a quiénes conviven cada día alrededor de ella, sus intereses, sus motivaciones, sus preocupaciones, su ser.

En mi tutoría, hay 26 niños y niñas de alrededor de 7 años. Todos son alguien y yo me esfuerzo cada día en conocerles y entender cuáles son sus necesidades. Algunas familias se sorprenden de que “conozca tanto a sus hijos e hijas” en “tan poco tiempo” y la verdad es que yo desconozco si hay otra manera de hacer mi trabajo porque a mí me gusta ésta.

destinyEn estas semanas estoy en un proceso de toma de decisiones, tengo que decidir dónde quiero trabajar dentro de un año. Es un proceso difícil, pues intentando enfocar mi mente en el presente, tengo que viajar nueve meses hacia delante e intentar imaginar cómo quiero que sea mi vida entonces. Ojalá en el colegio me hubieran enseñado cómo se hace ésto, cómo diferenciar entre lo que es lo mejor para mí y lo que otros dicen que es lo mejor para mí; cómo diferenciar entre un consejo sincero y otro egoísta; cómo ser yo sin sufrir por las cosas que hacen o dicen los demás…

Entre las decisiones difíciles y la lucha interior, aparece una voz amiga, que viene desde lejos a recordarme que dentro de mí misma tengo la solución. Porque yo soy maestra, eso está claro; pero por ser maestra no dejo de ser Elsa, con sus valores, sus creencias, sus potenciales, y sus limitaciones. Por tanto, lo importante es… ¿quién quiero ser yo?

Quiero ser una maestra alegre, motivada, entusiasta, creativa, pizpireta, revoltosa, traviesa, atenta, dulce, distraída, confiada, ingenua, servicial, eficiente, luchadora, paciente, optimista, educada, respetuosa, espontánea… y otros cientos de adjetivos más que me vienen a la cabeza. No sé si lo conseguiré, pero sé que estoy en camino.

Durante este curso pondré en práctica en las clases ese trabajo de autonomía personal y búsqueda interior, de fortaleza de la autoestima, de asertividad… Todas esas cualidades que, aunque no cuenten para nota, seguro que les hace más fácil la vida a mis pequeños grumetes dentro de unos años.

¡¡La decisión está tomada… a ver si las mareas acompañan!!

decision