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Llega una de las semanas más temidas del trimestre, la semana de juntas de evaluación. Y todos aquellos que me leéis y no habéis trabajado en un centro educativo estaréis preguntándoos por qué es “tan temida” la semana de juntas de evaluación.

Pues bien, tras más de una docena de años en diferentes centros educativos, públicos y concertados, siempre me enfrento a esa sensación de ser “juez y parte” en un proceso que casi nunca es adecuado, y la mayoría de las veces tampoco respetuoso.

Te propongo un juego… ponte una nota en cocina. “Pues depende”podrías contestarme. “Se me da muy bien hacer postres, y la paella, pero mi especialidad son las croquetas”. Ajá, perfecto, pero eso no me sirve, porque yo solo quiero que valores cómo te sale el tabulé. “Pues es que nunca lo he cocinado”. ¿Entonces dirías que tienes un cero en cocina? “Pero yo sé cocinar…” Lo siento, es que la nota de cocina depende exclusivamente de si sabes o no cocinar tabulé, pues es el estándar que tenemos en cuenta para esta valoración.

¿Te ha gustado el juego? ¿Te sientes bien? Y si te dijera que el cómo te sientes ahora va a influir mucho en tu capacidad de aprendizaje de todos los platos que vayas a cocinar en el futuro… ¿Cómo te sentirías? Pues este es el juego que jugamos muchos y muchas cada fin de trimestre. Alguno o alguna pensará que he exagerado, y claro está que la “licencia creativa” me lo permite, porque se supone que los estándares exigidos se explican y se enseñan, y blablabla…

Afortunadamente, en algunos centros, las cosas están cambiando… Pero la evaluación tiene que ser (sí o sí) una nota numérica, que clasificará a los niños y niñas en muy listos, listos, normalitos, mediocres, torpes y muy torpes. Dependiendo del entorno existente alrededor del niño y de la niña, estas etiquetas serán una realidad o no tendrán importancia, y darán lugar o no a dificultades de aprendizaje que acompañarán al niño o a la niña probablemente a lo largo de toda su escolarización.

La evaluación es un proceso muy importante, que si lleva a cabo con detalle y rigurosidad, tendrá unos beneficios increíbles en toda la comunidad educativa. Es la que nos muestra los indicadores de las dificultades de enseñanza-aprendizaje que se dan en el aula; la que nos muestra si estamos siendo capaces de llegar a todos los niños y niñas; la que nos encamina a tomar las decisiones adecuadas de medidas ordinarias y extraordinarias; y nos da información para seguir avanzando en los procesos.

¿Cómo hacerla entonces de una forma adecuada?

Yo sigo indagando en los procesos, técnicas, procedimientos. Este año tengo la suerte de trabajar en un centro con muchos recursos tecnológicos, y el iPad se ha convertido en mi mejor aliado para crear rúbricas de evaluación, diseñar fórmulas, y pasar a números todo lo cualitativo.

Sin embargo, sigo sin encontrar en las sesiones de evaluación el verdadero objetivo de la misma, que es permitir el acceso de todos los niños y niñas al aprendizaje y al crecimiento, independientemente de sus características individuales.

johann-heinrich-pestalozzi-es-preciso-ser-sabioPestalozzi inició, hace más de dos siglos, el concepto de enseñanza orientada a la acción. Según esta tendencia, la propuesta pedagógica se orienta a los “productos de la acción” acordados entre el/la docente y los alumnos y alumnas. El proceso realizado para llegar a esos productos debería establecer un equilibrio entre “la cabeza, el corazón y la mano”, o lo que es lo mismo, entre el aprendizaje cognitivo, afectivo y psicomotriz.

Las actuales metodologías basadas en el aprendizaje cooperativo y/o colaborativo, aprendizaje basado en proyectos, o en resolución de problemas, clase invertida, y el constructivismo que se viene usando desde hace décadas, se prestan a este tipo de procesos… si muchos y muchas trabajamos así, ¿cómo se puede poner nota a las emociones, al desarrollo cognitivo y psicomotriz, prestando especial atención a la individualidad de cada niño? Pues muy fácil, inventando nuevas fórmulas, con grandes dosis de amor y paciencia y un alto contenido de conocimientos legislativos y procedimentales; y echando mano (por supuesto) a la gran escala de grises que aparece en las leyes educativas.

En el artículo 12 de la Orden que regula la evaluación en la Comunidad de Madrid se recoge lo siguiente:

“1. La evaluación de los aprendizajes de los alumnos en Educación Primaria será continua y global y tendrá en cuenta su progreso en el conjunto de las áreas del currículo. En todo caso, tendrá carácter informativo, formativo y orientador del proceso de aprendizaje.

2. Los criterios de evaluación y estándares de aprendizaje evaluables serán los referentes para la comprobación del grado de adquisición de las competencias y el logro de los objetivos de la etapa en las evaluaciones continua y final de los alumnos.

3. El maestro del área o el equipo docente establecerá medidas de refuerzo educativo cuando el progreso del alumno no sea el adecuado tras el proceso de evaluación. Estas medidas se adoptarán en cualquier momento del curso, tan pronto como se detecten las dificultades.”

Y yo me pregunto… ¿por qué entonces se evalúan los contenidos, y no los objetivos y competencias? Pues porque así lo decidimos… Yo, este año, estoy haciendo la evaluación casi íntegramente por rúbricas. Es un proceso laborioso y complicado, pues conlleva el diseño de cada una de ellas, de acuerdo a la programación presentada y a la legislación vigente, y rellenarlas una por una de cada uno de los alumnos y alumnas. No sé si estoy haciéndolo bien, pero creo que el camino se empieza caminando.

Gracias a esta forma de evaluación puedo tener en cuenta muchas otras características del proceso de enseñanza-aprendizaje, más allá de los contenidos. Puedo evaluar diferentes capacidades y destrezas y valorar la capacidad de ayuda, entre otras de las cualidades que requiere el trabajo en equipo.

Espero y confío en que las familias de mis alumnos y alumnas, así como la comunidad educativa en la que actualmente participo, seamos capaces de entender la evaluación como nos muestra esta carta del director de un colegio que ha sido viral durante el último mes en las redes sociales.

La confianza en ellos es lo que les hará despertar lo mejor de sí mismos, y llegar a su mejor versión. Para muestra, un vídeo. ¡Feliz semana!