“Tanta prisa tenemos por hacer, escribir y dejar oír nuestra voz en el silencio de la eternidad, que olvidamos lo único realmente importante: VIVIR.”

(Robert Louis Stevenson)

Hoy es el último día del año. Es momento de sentarse a reflexionar sobre el año que acaba, de ver si he cumplido con las cosas que quería hacer durante este año, y sobre todo de guardar en el saquito de los buenos recuerdos aquellas experiencias y vivencias que me han llenado y me han traído hasta el momento en el que estoy ahora.

Hoy es el último día del año, y por ello quiero compartir contigo los aprendizajes que me ha dejado este 2016, y algunos de mis objetivos para el nuevo año que comienza.

Dos mil dieciséis ha sido un año de reencuentros, aventuras y aprendizajes. Pero sobre todo, ha sido un año en el que he tomado las riendas de mi vida conscientemente, y he decidido que ¡soy maestra!, y lo soy las 24 horas del día, los 365 días del año. ¿Te suena raro que diga ésto? Como verás en este post, uno de los grandes aprendizajes del año es que solo se puede enseñar mediante el ejemplo; y solo se puede cambiar el mundo siendo tú la primera pieza del nuevo engranaje.

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El año comenzó con un gran éxito del proyecto en el que trabajaba; éxito producto de un gran trabajo de equipo, en el que cada uno y cada una de los que formábamos parte de ello tuvimos la oportunidad de desarrollar nuestras mejores capacidades, lo que se vió recompensado superando con creces los objetivos marcados.

Y como no podía ser de otra manera, el año empezó con una gran decisión. En mi caso, decidí que los últimos nueve meses de mi excedencia de 2 años serían totalmente sabáticos, y los dedicaría a mi crecimiento personal y al servicio a los demás. Tuve la suerte de poder hacer ambas cosas: deportes, yoga, meditación, congresos, sesiones de musicoterapia, cooperación internacional, y como verás a lo largo de los post de este año, muchas, muchas, muchas horas invertidas en el crecimiento personal y puestas al servicio de los demás.

Tras casi cinco meses de dedicación a mi persona, de disfrutar de familia y amig@s regalándonos tiempo juntos, y de realizar sesiones en diferentes coles, vino un período de tres meses en Asia, donde tuve la gran suerte de poder colaborar en el proyecto de la escuela Haseko Indrene, de Nepal Sonríe, formando a sus maestras, y pude viajar durante casi un mes antes de regresar a casa.

Aterricé el 19 de agosto, con muchas ganas de abrazar a mis seres queridos, pero sobre todo con muchísima ilusión por comenzar una nueva etapa profesional, con las cosas muy claras, y con la clara intención de sumar y de aportar lo mejor de mí misma a un proyecto ilusionante.

Hoy es el último día del año, y ya han pasado casi cuatro meses desde que volví a la escuela pública. Ha pasado casi un mes desde que te presenté este proyecto en las redes sociales. Han pasado muchos días, muchas situaciones, muchas personas, pero lo más importante es lo que ha habido, y sobre todo, ha habido VIDA.

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De este año de VIDA, me quedo con estos aprendizajes:

  1. La vida es hoy, ahora, en este momento. Importa poco lo que te digan los demás al respecto, pero es éste el momento que estás viviendo y es muy importante para tí y las personas que te rodean “estar presente”. Tu familia, tus amigos y amigas, tus alumnos y alumnas, tus compañeros y compañeras; y sobre todo TÚ; os merecéis una vida de presencia.
  2. He de responsabilizarme de mis emociones, de mis actos y de mis palabras. Sí, y hay que hacerlo sin rencores, sin culpas, sin apuntar con el dedo a los demás. Si en cada momento de tu vida prestas atención a lo que tú haces, descubrirás lo importante que es tu forma de relacionarte con el mundo, y cómo con tu propio cambio consigues generar una sinergia que consiga un cambio más amplio. Solo llegando a ello, podremos mostrarles a los niños y niñas cómo se hace.
  3. Vivir despacio, con las pausas necesarias para encontrar la claridad. Si no sabes hacia dónde caminar, para y observa tus opciones. La mayoría de las personas a nuestro alrededor llenan su vida de ruido para evitar escuchar lo que les dice su voz interior. Es importante saber parar, sin planes, sin ruido, sin molestias, y dejar que nos guíe nuestra propia voluntad, y no la que viene impuesta por los demás. En la escuela, debemos habituarnos también a ir despacio, pues casi siempre es más importante la calidad que la cantidad.
  4. Regalar tiempo a las personas que son importantes para mí. Es una de las cosas que más he disfrutado en este año. Nunca he sido muy dependiente de otras personas, por lo tanto tampoco hay quién tenga excesiva dependencia de mí. Creo en las relaciones sanas, sin dependencias. Este fin de trimestre, cuando observé que los niños y niñas de mi tutoría pasaban ampliamente de mí en la fiesta, constaté que estoy haciendo bien mi trabajo, pues la educación emocional correcta debería hacernos más libres e independientes.
  5. A seguir siendo coherente, honesta y sensible. Las dos primeras principalmente hacia mi persona. Hace años le decía a quién era mi pareja entonces: “nunca se sabe a quién vas a tener a tu lado cada día, pero lo que sí es seguro es que siempre vas a tener que vivir contigo mismo”. Y la coherencia y honestidad las practico primero y con intensidad hacia dentro antes de compartirlas con el mundo. La sensibilidad creo que es una de mis características más preciadas, y la entiendo como esa percepción especial de la vida y de las personas que me hace ser feliz, y sufrir, y sentir, y amar, y vivir, y… entre mis objetivos para el año nuevo, quiero apostar por llevar esa sensibilidad a la compasión y la ecuanimidad, para dejar a un lado las expectativas y aceptar el día a día como es.

Hoy es el último día del año, y para el año que comienza pido sobre todo fuerza interior para mantenerme en mi camino; compasión y ecuanimidad para relacionarme con el mundo y las personas; y un diálogo abierto entre escuela y familia que nos lleve hacia el crecimiento y a una nueva forma de entender el mundo.

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A tí, que me lees cada semana, gracias por estar ahí, por tu tiempo y por cada esfuerzo que haces en tu vida. ¡Juntas, juntos, podemos cambiar el mundo! ¿Me acompañas? Deja un comentario con tus peticiones para el año nuevo…