Llegan los días de preguntas sin respuestas, las noches en vela, las dudas, la indecisión, la búsqueda… Miles de familias se enfrentan cada año a la que probablemente sea la decisión más importante de sus vidas: elegir un centro educativo para sus hijos e hijas (o no elegir ninguno).

En España hay muchísimas opciones para casi todos los gustos, pero no todas son válidas para todas las familias, y tampoco todas son legales desde el punto de vista jurídico.

En un principio podemos hacer una gran distinción entre educación convencional y no convencional. La primera es la que ofrece un título educativo homologado, mientras que la segunda no recoge esta opción.

Como no sé mucho de educación no convencional, solo decir que incluiría “homeschooling” y “unschooling” (educación en casa y desescolarización), y toda la gama de escuelas libres que aún no han sido homologadas, y por tanto no pueden ofrecer un título académico.

En este artículo, me voy a centrar en la educación convencional, que es la que más conozco, y sobre la que puedo ofrecerte una visión más amplia.

Aspectos a tener en cuenta: ¿Cómo es mi familia? ¿Cuáles son nuestros valores?

eligebienAntes de empezar siquiera a buscar un centro educativo para tus hijos e hijas, deberías considerar cómo es tu familia, y cuáles son vuestros valores. Ayer tuve la suerte de realizar un taller con Laura Mascaró, a quién sigo desde hace unos años, y ella nos marcaba también estos dos puntos como algo a tener en cuenta cuando se inicia un proceso de “desescoralización”.

Hay muchos tipos de centros, pero antes de elegir un centro, te recomiendo encarecidamente que te tomes unos minutos para saber cuáles son los valores que para tí son más importantes. Hazlo sin juicios, porque en este caso, la coherencia y sinceridad en tus respuestas garantizarán que la educación de tus hijos e hijas sea satisfactoria para todos.

Aquí te dejo una página donde puedes consultar un listado de valores y decidir, junto con tu pareja si es el caso, cuáles son los más importantes para vosotros. A partir de ahí, empezamos a elegir centro.

Centros de educación convencional.

Lo primero que debemos tener en cuenta es la titularidad del centro: puede ser público, privado o concertado. Como la elección de uno u otro tiene mucho que ver con ideas personales, deberías plantearte qué tipo de educación es la que te gustaría que tuviésemos como sociedad (si solo existiese una) y así elegirás la más adecuada de las tres.

En segundo lugar, nos hablarán de las metodologías, pues al parecer es lo que más llama la atención de un centro educativo, aunque como leerás más adelante, yo creo que donde hay que poner el punto de mira es en los valores y en las personas.

Podría decirte que hay tantas metodologías como docentes, pero probablemente este dato sea incierto, pues todo aquello que hoy se vende como innovación hace años e incluso siglos que existe. Te recomiendo tener cuidado y estar atento o atenta a las consideraciones que escribo a partir de este punto.

La sociedad en la que vivimos se mueve, en gran parte, por las modas. Dejamos que nos vendan casi cualquier cosa apelando a que es “lo último en el mercado” o “lo mejor según recientes estudios”. Y para no caer en eso, debemos recurrir a algo ancestral, que ha sobrevivido a generaciones y a modas: el sentido común.

Los centros educativos pueden variar entre una metodología tradicional (instrucción unidireccional, libros de texto, deberes, exámenes, jerarquías…) a una metodología innovadora (dispositivos electrónicos, sin tareas ni exámenes, asambleas, comisiones…), con toda la gama de eclecticismo que puede surgir entre una y otra.

Sin embargo, si hemos coincidido en algún acto académico, probablemente me hayas oído esta afirmación: “prefiero una maestra tradicional que ame a sus alumnos y alumnas, que una innovadora que no sabe adonde va”.

Adoro las metodologías activas, la tecnología, la neuroeducación, el aprendizaje significativo, el juego… pero mi experiencia me dice que no importa tanto el método como la filosofía real que hay detrás de un proyecto educativo.

Éste es el punto importante al que deberías intentar llegar en cada una de las visitas que hagas a centros educativos. Lo que te dará la pista del tipo de centro en el que te encuentras son las personas, y su filosofía educativa y filosofía de vida. Alguien que necesita criticar a otras personas u otros centros para demostrar que el suyo es mejor, jamás merecerá mi respeto; como tampoco lo tienen quiénes mienten o engañan para conseguir sus objetivos. Tengamos cuidado con los embaucadores y los vendedores de humo.

Hay muchos centros, de distintas titularidades, cuyo único objetivo es conseguir aumentar la matrícula, y trabajan “de cara a la galería” vendiendo un producto que desconocen y que, en los mejores casos, están intentando aplicar. Ésos te “venderán” las últimas tecnologías, metodologías activas como Aprendizaje Basado en Proyectos, Aprendizaje Cooperativo, Flipped Classroom e infinidad de cosas que te harán pensar que estás en un centro realmente innovador y diferente. Sin embargo, el día a día en las aulas puede ser muy diferente… es muy posible que “se castigue” a los niños y niñas, que se les falte el respeto en el aula, que no se trabajen las emociones (a pesar de que te han vendido un programa de educación emocional), y que les tengan sentados a una mesa más tiempo del necesario para su edad… Porque lo que realmente define a un centro educativo es la filosofía educativa del centro, y el tipo de personas que son los maestros y maestras que trabajan en él. Los objetivos educativos deben ser concretos, y para ello te voy a dejar unas preguntas que puedes plantear en las jornadas de puertas abiertas, y cuyas respuestas te podrán dar mucha información sobre un centro. Si eres maestro o maestra, permítete contestarlas, para comprobar tu nivel de claridad respecto al desempeño de tu profesión.

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¿Qué necesito saber sobre el centro al que quiero llevar a mis hijos e hijas?

Hay algo que vengo escuchando sistemáticamente durante este año en el entorno escolar, y es “yo como madre…” “yo como padre…” Este tipo de afirmaciones, dichas por profesionales de la educación, debe hacernos desconfiar, pues esa persona solo piensa en su situación personal, que probablemente ni es la tuya ni la de la mayoría de sus alumnos y alumnas. Un profesional de la educación solo habla de su experiencia personal cuando quiere mostrar el por qué ha elegido ese camino; o cuando su experiencia vital es la que justifica su profesión y su forma de hacer las cosas. En una comunidad educativa se debe velar por “el bien de todos” y no solo por el de unos pocos.

Las preguntas que propongo a continuación son un reflejo de los valores que yo buscaría en un centro educativo: honestidad, respeto, comunicación, tolerancia, diversidad, inclusión, pensamiento crítico, justicia, flexibilidad, empatía, solidaridad, etc.

¿Cuál es, para ustedes, el sentido de la educación? Aquí, lo que contesten, debería estar alineado con tus objetivos de vida y/o con tus valores, pues es importante tener claro hacia dónde caminamos para acertar en la difícil decisión… Aléjate de respuestas etéreas como “que vengan contentos” “que sean felices”, porque esas son respuestas abstractas para una pregunta muy concreta.

¿Cómo se aplica la disciplina si un niño o niña se porta mal o hace algo inadecuado? ¿Qué sanciones recoge el reglamento de regimen interno? Si hay “silla de pensar”, minutos sin recreo, cambios a otra clase, expulsiones, etc. reflejados en castigos… yo desconfiaría, y mucho. Cuando se necesitan semejantes correctivos, es porque ni funciona el diálogo, ni hay disciplina positiva. En mi caso, saldría corriendo de allí…

Ustedes me están informando sobre un proyecto que me encanta, pero… ¿Qué harían si el maestro o maestra de mi hija no está haciendo lo que ustedes me están ofreciendo hoy en esta visita? (algo que puede ser habitual en centros públicos) En este caso, esperaría una respuesta que vele por el derecho de las familias incondicionalmente… Si te responden con una broma, o con evasivas, o sin una respuesta clara y sincera, desconfía.

¿Qué importancia se le da a los sentimientos y emociones de los niños y niñas? ¿De qué forma se trabaja en el aula? Hay muchas cosas que están de moda, y te pueden mostrar muchísimos programas de educación emocional, pero estarás de acuerdo conmigo en que lo importante es el modelaje, y tener un buen modelo y trabajar en ello cada día es lo que hará que se desarrolle.

¿Cómo se trabajan los contenidos en educación infantil? Si empiezan a hacer letras y números a los tres años, mi recomendación es que salgas corriendo… Los niños y niñas a esas edades aprenden a través del juego, y sobre todo, hay que despertar en ellos y ellas los valores que necesitarán a lo largo de su vida y de los que vengo hablando a lo largo de este artículo. Jamás se les debería tener tiempos largos sentados en una silla a niños y niñas tan pequeños…

¿Qué hace el centro para velar por los derechos de las familias? He trabajado en algunos centros cerrados a cal y canto, que solo se abren en ocasiones en las que “todo está controlado”. A mí me gustan los centros abiertos, que cambian y crecen unidos, que debaten y se plantean cuestiones importantes… y sobre todo que entienden que las familias son el gran pilar de la educación, pues sin ellas no existirían los centros educativos.

Además de estas preguntas, hay muchísimas más que seguro que se te han ocurrido porque son más habituales… hablar de nutrición y desarrollo en infantil, del tipo de refuerzos y apoyos en primaria, cómo se “trabaja” con los niños con necesidades específicas, etc.

Si tienes aportaciones que hacer o alguna duda al respecto, deja un comentario. Pero ante todo, confía en tu capacidad como madre o padre para saber lo que es mejor para tus hijos e hijas… Si te lo tomas en serio, es muy probable que aciertes. ¡Feliz búsqueda!