El pasado viernes tuve la suerte de participar en las I Jornadas de Concienciación sobre el Autismo celebradas en mi centro. Y he de decir que fueron un éxito maravilloso.

Me ilusiona vivir la preparación de eventos en general, pero cuando se trata de eventos que tienen un fondo de valores tan bonito, me entusiasma más todavía.

El centro en el que trabajo es un centro preferente para alumnos y alumnas con TEA (trastorno del espectro autista). Esto significa que cuenta con un número de plazas limitado para alumnado que venga con un informe que refleje tal condición.

¿Y qué tiene de diferente un centro preferente? ¡Pues que somos afortunadas! Porque tenemos un aula de la que salen montones de recursos para el uso y disfrute de todos los niños y niñas del centro; y son muchos y muchas las que se benefician de ello. El aula de la magia se llama aula “Sonrisas”. Gracias al aula “Sonrisas”, tenemos la suerte de contar con un nombre propio para cada clase, con su correspondiente dibujo, ya que los niños y niñas con TEA se comunican principalmente con el uso de pictogramas. Ésto hace que un paseo por nuestro cole sea como una visita a un museo infantil en el que se ha dado libertad a la imaginación de los niños y niñas.

Seguro que a estas alturas del artículo, tienes ganas de saber más acerca de ellos y ellas.

¡Qué bonito ser diferente!

DiferenciasCada vez que se acerca un día especial, y empezamos a diseñar y elaborar las actividades que vamos a realizar en ese día, me hago consciente del trabajo en valores que realizo cada día con los niños y niñas de mi clase. En esos momentos, siempre me surge la duda de si algún día dejaremos de celebrar “la paz”, “el medio ambiente”, “el día sin ruido”, “la igualdad”, “los derechos de los niños”, “el día del autismo”… porque entiendo que si dejamos de celebrarlo como algo especial, será porque ya lo hemos integrado como algo normal.

Para mí la diversidad es parte del día a día, pues si en mi clase hay 26 niños y niñas, cada uno y cada una son especiales y diferentes entre sí. Trabajamos en ello desde el inicio de curso, y aún hablamos cada día del respeto a las diferencias, y surgen momentos mágicos en el camino. A veces (casi siempre en estas ocasiones), me sorprenden haciéndome de espejo y veo cosas que me hacen sentir orgullosa de ser diferente. Cuando empezamos a hablar del autismo, y vimos algunos vídeos, mis alumnos y alumnas, en la tertulia, dijeron: “tú siempre nos dices que todos somos diferentes” “nosotros respetamos a todos los niños y a todas las niñas” “ellos solo se comunican de otra manera pero sienten igual que nosotros”… Si te soy sincera, son momentos de esos en los que no puedo evitar que los ojos se llenen de lágrimas, pues me emociona ver y vivir las maravillosas personas con las que comparto cada minuto de mis días.

¡Y ésa es toda la magia que podemos hacer en el mundo! Hay una frase que me encanta y suelo compartir: “si educamos a los niños en la diversidad, en lugar de hablar de inclusión, empezaremos a hablar de convivencia”. Creo en ello, y trabajo cada día en esa dirección. Soy consciente de que el camino puede tener dificultades, pero sé que cada paso cuenta, y que cada paso que demos, nos acerca poco a poco a una sociedad más justa y con valores más sólidos.

¿Cómo trabajar con la diversidad?

Tú, que eres maestro o maestra, y estás leyendo ésto, es posible que sonrías pensando que te hablo de una utopía; que cuando estás en el aula con 26 niños y niñas, esos niños especiales te retrasan de los contenidos; que no tienes tiempo ni recursos ni apoyos para atender a las necesidades que tiene; que en la teoría es muy bonito pero la práctica del día a día es muy dura… ¿Y sabes qué? Que se pueden hacer las cosas de otra manera, más ecológica con el ambiente, más humana con las personas, más acorde a la diversidad…

autismo

La educación tradicional habla de un maestro o maestra que abre un libro por una página concreta, y todos los niños y niñas tienen que ir siguiendo el mismo ritmo a la vez de la misma forma… habla de que si vas más deprisa o más despacio, tienes algún problema serio… habla de que algo es “normal o bueno” y el resto “malo”…

Pero existe otra forma, existe otro tipo de educación, existen tantas formas de guiar los aprendizajes como niños y niñas hay en el mundo… Hay comunidades de aprendizaje que construyen “aprendizajes vicarios” en los que cada uno puede llegar a aprender apoyándose en alguien que le ayuda… Hay aprendizajes que se basan en proyectos o en problemas, donde cada niño o cada niña puede investigar a su manera, a su ritmo, en base a sus necesidades… Hay aprendizajes cooperativos y colaborativos, donde cada uno y cada una puede poner sus diferentes talentos para alcanzar los objetivos de su equipo… Hay aprendizajes servicio donde lo importante es hacer algo bueno por la comunidad en la que vivimos… Hay… mil y una formas de aprender y de enseñar, de crecer, de soñar, de ser personas.

A tí, que eres maestro o maestra, te pido que mañana cuando llegues a la clase, mires a los niños y niñas con otros ojos, que les permitas hacer algo “a su manera” y te dejes sorprender por los trabajos que te muestran… A tí, que eres mamá o papá, te pido que eduques a tus hijos e hijas en el respeto a la diversidad, que les muestres lo maravillosos que son por ser ellos mismos o ellas mismas, que les ames sin condiciones porque son especiales, porque son diferentes.

A tí, que me lees, te pido que consideres que cada persona de tu entorno ha vivido una vida que tú desconoces, y que le lleva a ser quién es en este momento… Muestra respeto a quién es diferente, pide respeto a tus diferencias pues ahí donde menos te lo esperas, hay un niño o una niña aprendiendo de tu ejemplo.

¡Ayudemos a crear un mundo más bonito entre todos y todas! ¡Gracias por comentar y compartir!