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Hoy te voy a hablar de un juego muy especial. Es un juego al que empecé a jugar hace unos meses, y que espero continúe en el tiempo. De hecho, este post llega unos días tarde porque ayer era un día de mover ficha, y quería incluirlo en el artículo.

El juego es la principal vía de aprendizaje de niños y niñas, y aunque te parezca mentira, también lo es de los adultos. Sin embargo, nuestras ajetreadas vidas y apretadas agendas, los miedos que ponen en nosotros, el “ya eres mayor para eso”, hacen que perdamos el entusiasmo y la espontaneidad que caracterizan el juego infantil.

Me gustaría que te hicieses una pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que jugaste? Y me refiero a jugar de verdad: sin expectativas, sin objetivos, sin reglas, sin noción del tiempo ni del espacio, jugar por jugar, por el simple hecho de divertirte… Si desde ese momento a hoy han pasado años, quizá hoy es un buen momento para jugar.

Hay quienes creen que cuando estás en un nivel de vibración determinado ( marcado habitualmente por un estado de ánimo, que puede ser alegría, paz, desasosiego, inquietud, esperanza…) atraes situaciones y personas que están en esa misma onda. Yo creo que llegas a ellas o ellas llegan a tí por un motivo, que habitualmente desconozco, y estoy convencida de que esos encuentros nos llevarán a crecer a ambos. Últimamente la vida me está regalando personas y situaciones que me enriquecen y me conectan con mi niña interior. Y me regalan entusiasmo, alegría, ilusión, felicidad, esperanza, confianza, pasión, sueños…

El comienzo del juego: un regalo de cumpleaños.

Echando la vista atrás para recordar cómo fueron los comienzos de esta aventura, me he remontado a mi fiesta de cumpleaños.  Este año mi día cayó en sábado, lo cuál era la excusa perfecta para una reunión en casa. Mi amiga Bea me dijo: ¿conoces MOME? Y yo: ¿qué? ¿qué es eso? Me dijo que era un juego de creatividad que seguro me iba a encantar, pero que tenía que mirar en la página para entender de qué se trataba.

MOMEComo sigo manteniendo la curiosidad innata que caracterizó mi infancia, y tras visitar varias veces la página, el 25 de enero (mi cumple es el 14) me atreví a comenzar el juego con un mensaje en Facebook, y ahí comenzó la aventura.

Yo quería conseguir los juegos para jugar en la clase con mis alumnos y alumnas. Lo hemos probado en varias ocasiones, he invitado a niños y niñas de varias edades a jugar con ellos, y nos encanta su versatilidad y la ausencia de límites que nos regala este juego. Vía libre a la creatividad.

Pero tengo ganas de ponerlo en juego en el próximo encuentro con amigxs, ver si los adultos seguimos siendo capaces de interactuar sin preguntar, de jugar sin limitaciones, de crear sin estructuras… os seguiré contando.

¿Qué tiene de especial el juego?

Sin embargo, lo más importante no es el juego ni las fichas. Te he contado que empecé a jugar en enero, y el juego continúa… La esencia de MOME es que tienes que darle un valor, ponerle un precio, y ofrecer algo que tú consideres que puede pagarlo. Esta es la parte más divertida del juego, la que me cautivó. Por primera vez creo que entendí la diferencia entre el valor y el precio, y busqué dentro de mí qué podía ofrecer para pagar los juegos que quería conseguir.

Mi proceso fue bonito. Hay muchas formas de hacer trueque, se pueden ofrecer cosas materiales, crear algún artículo especial para la ocasión, e incluso dar dinero; pero descubrí que para mí lo más valioso son las experiencias, sobre todo si son compartidas, y no me salía ofrecer un cuento o una posesión (por bonita que fuera), ya que ese juego era algo que nació para hacer cosas bonitas en el mundo, o para hacer el mundo más bonito, y tenía que estar a la altura.

Así que decidí regalar mi tiempo, mi experiencia, mis conocimientos, y les propuse a Edu, Leles y Ana (la MOMEfamilia) realizar un taller de estimulación musical para familias. Aceptaron y comenzó un sueño, un sueño que se realizó hace dos fines de semana, y que continúa creciendo.

Tras ponernos de acuerdo en las fechas, se encargaron de realizar las gestiones para conseguir un espacio adecuado, y dar publicidad al evento para que las familias interesadas pudieran apuntarse. En el camino, se sumó Esther, maestra de yoga que enriqueció el encuentro con su taller de yoga en familia.

Fueron tres días llenos de magia. La magia, aunque no lo creas, está en nuestro día a día; en esos momentos únicos y especiales que compartimos con personas maravillosas; en instantes en el aula donde todo fluye sin prisas y sin presión; en una conversación hasta la madrugada; en encuentros casuales que se prestan a compartir; en la VIDA.

El taller nos regaló escenas fascinantes… niños y niñas jugando embelesados al ritmo de la música mientras sus familias les acompañan respetuosamente en los procesos, sin intervenir, sin interrumpir, con atención, con cariño, con respeto, sin prisa. Acabé la mañana emocionada por todos los sentimientos que emergieron desde lo más profundo del alma. Porque hay un lenguaje que habla desde el corazón, sin palabras, con cariño… ése que tanta falta nos hace en las aulas.

La tarde me llevó a una mesa redonda donde se presentaban proyectos de centros educativos que trabajan de otra forma. Fueron bonitos reencuentros con profesionales que ya conocía, y encuentros con familias que quieren cambiar las cosas pero desconocen el camino. Se colocaron muchas cosas en mi interior, y la emoción siguió creciendo. Esas sinergias creadas darán lugar con el tiempo a proyectos enriquecedores que mejorarán la vida de muchos niños y niñas.

Y el juego continúa… de los talleres que realizamos saldrán nuevas propuestas o aportaciones al juego. Además, he tenido el privilegio de hacer de mensajera, y traer un MOME a Madrid, que entregué ayer. Por eso te decía al principio que hay una ficha en movimiento. Otra idea, otra ilusión, otro juego que comienza o continúa…

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¿Juegas?

La vida es un juego, y cada persona puede elegir cómo quiere jugar. Puedes elegir crear un personaje, o varios, y escenificarlo en uno o muchos escenarios. Y también puedes elegir ser auténtica, vivir conectada con tu esencia, jugar, regalar al mundo lo mejor de tí, crear, soñar, participar, darlo todo, entregarte… La vida son MOMEntos, y quienes jugamos cada día intensamente, estamos convencidas de ello. ¿Te animas a participar?