Se acerca sin pausa el mes de junio, momento en el cuál, en la mayoría de los centros se empieza a rellenar la Memoria General Anual. ¿He escrito rellenar? Sí, ésto es lo que se viene haciendo en la mayoría de los casos. Según la RAE, esta palabra se define como: “cubrir con los datos necesarios espacios en blanco en formularios, documentos, etc.” Y si eres maestra o maestro, seguro que te suenan esas reuniones en donde se decide (en una escala de 1 a 5) si ponernos un 3 o un 4 en determinados ítems, porque más bajo es reconocer que lo estamos haciendo mal, y el 5 es demasiado perfecto. Se añade algún puntito de mejora, facilito para poder plasmarlo en la programación del año siguiente, y ¡listo!

Pues bien, hay otras formas de hacerlo, que probablemente se lleven a cabo en muchos centros (tengo confianza en que así suceda en el mío :)). En esas otras formas, que hablan de crítica constructiva, de sumar, de crecer, de aprender de los errores… son en las que me voy a centrar en el artículo de hoy.

evaluación

¿Qué es la Memoria Anual de Centro? ¿Para qué sirve?

La Memoria Anual de Centro es un documento que se elabora al final de cada curso escolar. En ella deben evaluarse todos los aspectos contenidos en la Programación General anual diseñada al inicio de curso, así como los que aparecen en el Plan Anual de centro, como objetivos específicos para el curso escolar.

Se lleva a cabo de forma colaborativa entre todos los miembros del claustro, habitualmente evaluando una serie de ítems que recogen todos los aspectos mencionados anteriormente, haciendo una valoración cuantitativa (normalmente, en escala de 1 a 5), cualitativa (valoración escrita) y realizando una serie de propuestas de mejora, en caso de considerarlo necesario. Estas propuestas de mejora deberían ser incluidas en la programación del curso siguiente, para enriquecer el proceso de enseñanza-aprendizaje, y el funcionamiento general del centro.

El objetivo principal de esta memoria es plantearse, en la medida que sea posible, cómo ha sido nuestra actuación docente, si hemos funcionado como equipo, si el centro camina en la dirección adecuada, si se ha dado cabida y voz a todos los agentes de la comunidad educativa… En definitiva, analizar muy en serio, cuáles han sido nuestras fortalezas y nuestras debilidades, como docentes y como centro educativo, y cuáles son las líneas de actuación que deberíamos seguir para mantener lo que ha funcionado, y renovar lo que sea necesario.

¿Cómo posicionarnos para que sea objetiva y eficaz?

Durante años he asistido a juntas de evaluación donde solo se pone número a los alumnos y alumnas. En los centros en los que trabajamos diferente, cambiamos los números por palabras, haciendo una evaluación más integral y cualitativa del proceso de aprendizaje de los alumnos y alumnas. Sin embargo, aún no he asistido a una sesión de evaluación donde los maestros y maestras hablemos abiertamente de cómo ha sido nuestra práctica docente, qué cosas han funcionado o no, qué obstáculos hemos encontrado, y cómo podemos mejorar.

Y como no lo hacemos durante el curso, al menos deberíamos planteárnoslo al finalizar un curso escolar. La crítica constructiva nos ayuda a crecer, personal y profesionalmente, haciendo que nos marquemos nuevos objetivos alcanzables en el siguiente curso, y que tomemos medidas ante situaciones que nos han hecho perder el equilibrio durante el año. Yo me evalúo continuamente, pues entiendo que las maestras y maestros hemos de estar dispuestos a seguir aprendiendo durante toda nuestra carrera profesional.

maestro-discípulo

Aquí te dejo algunos puntos, por si te sirven para esta evaluación que se nos avecina:

  • Comienza por tí misma, por tí mismo: el mejor trabajo de evaluación, es el que viene del interior. Aunque estamos muy acostumbrados a mirar hacia fuera, y ver los fallos de los demás, con frecuencia nos cuesta aceptar los nuestros. Te recomiendo que intentes empezar por evaluar tu trabajo antes que el de tus compañeros y compañeras.
  • Revisa el plan de trabajo marcado para el año, y antes de hacer una crítica o una alabanza, considera cuáles son los puntos que te hacen definirte por una u otra. Siempre que hagas una crítica, hazlo de forma constructiva, es decir, aportando una posible solución o propuesta para mejorar ese aspecto concreto.
  • Habla con respeto, sin personalizar en el trabajo de un compañero o compañera. Ten en cuenta los sentimientos de los demás, ya que probablemente desconoces su situación personal. Habla siempre de actuaciones en lugar de hablar de cualidades personales.
  • Haz de la objetividad tu mejor aliada: aunque a veces es difícil, debemos ser justos y equitativos en nuestras valoraciones. Hemos de evitar caer en la “evaluación por simpatía”, ya que eso trae pocos beneficios al equipo.
  • Sé amable: se acerca el final de curso, los alumnos y alumnas están más nerviosos, los y las docentes estamos muy cansados, muy cansadas, y es fácil que el mal humor se nos escape por los poros de la piel. Hemos de esforzarnos en convertir la amabilidad en nuestra bandera en estos últimos días.

Trabajo cooperativo por el bien del equipo.

Tras estas pequeñas pinceladas a lo que podemos hacer de forma individual, me gustaría dedicar unas líneas para hacer una propuesta de un trabajo de equipo eficiente y eficaz, que nos ahorre tiempo, y nos ayude a llegar a buen puerto en el tiempo previsto.

  • Prepara la reunión: si ya tienes los puntos que se van a tratar en una reunión, evita que la improvisación forme parte de la misma. Prepara tu punto de vista, con sus respectivas justificaciones, para poder exponer claramente tus ideas.
  • Sé puntual: el tiempo es uno de los bienes más valiosos que tenemos. Todos y todas tenemos miles de cosas que hacer, inclusive los que siempre están a la hora marcada. La puntualidad es una muestra de respeto hacia las personas con las que vamos a encontrarnos.
  • Concéntrate en sumar: se necesita la mejor versión de una misma para una sesión de evaluación, del tipo que sea. Deja atrás cualquier carga del día, y focaliza tu atención en dar lo mejor de tí.
  • Respeta los turnos: algo que habitualmente pedimos a nuestros alumnos y alumnas, y que es casi imposible de mantener en una reunión de docentes. Lo ideal es ir punto por punto, que cada asistente dé su opinión, y una vez escuchadas todas las opiniones, intentar llegar a un consenso, debatiendo todos los puntos de vista, con sus pros y sus contras.
  • Acepta noblemente lo que se decida por consenso: si hay mayoría respecto a un tema en concreto, es bastante probable que estés siendo subjetivo o subjetiva. Acepta la decisión de la mayoría, y medita sobre el aspecto en cuestión, con los aportes realizados por el equipo.

Tanto si decides seguir alguna de estas pautas, como si decides no hacerlo, ten en cuenta que la memoria anual es el documento más importante para nosotros y nosotras como docentes, y para la mejora de nuestro centro educativo. ¡Nuestros alumnos y alumnas se merecen que nos lo tomemos en serio!

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