Hace mucho tiempo que está este artículo en mi cabeza, sin haber encontrado el momento ideal para que vea la luz. Y sin saber si es un buen momento, elijo hoy como el momento óptimo para escribir sobre un asunto que, si bien es bastante habitual en entornos empresariales, pasa a un plano secundario (e inconsciente) en el entorno educativo. Me resultan curiosas las sincronicidades, esta semana también se publicó este artículo en El País, y me dije a mí misma que cuando varias personas pensamos a la vez en el mismo tema, ha de ser por algo.

Necesitamos grandes líderes, porque solo las personas con una gran capacidad de liderazgo serán capaces de dirigir y acompañar a otras personas en el pleno desarrollo de sus capacidades y cualidades sin sentirse amenazadas en el proceso. Ésto a su vez provocará un cambio social importante desde todos los sectores.

En este artículo vamos a ver principalmente dos tipos de liderazgo dentro del entorno educativo: el que se ejerce desde un puesto de responsabilidad (dirección, jefatura de estudios, secretaría, coordinación, AMPA, etc.) y el que se ejerce al frente de una clase (maestros, maestras, profesorado). Dejaremos para otro artículo el tema del liderazgo entre iguales, ya que en ese momento hablaremos de cómo se relacionan los alumnos y alumnas, y desde dónde y cómo acompañarles de una forma respetuosa en sus procesos.

En primer lugar haremos un breve repaso de las características que debería tener un líder positivo (aunque de eso ya se ha hablado mucho en diferentes artículos) para pasar a concretar de forma específica en el liderazgo consciente en un puesto de responsabilidad en una comunidad educativa, y en una clase frente a un grupo de alumnos y alumnas (de cualquier edad y condición).

Características de un líder o de una líder.

A continuación voy a mencionar algunas de las capacidades y/o cualidades que debería tener, desde mi punto de vista, un buen líder o una buena líder, en un entorno educativo. Como podrás apreciar, algunas son comunes con lo que habitualmente se lee en el entorno empresarial, y alguna otra se aleja bastante.

  • Ejemplaridad: siempre hemos de recordar que el ejemplo es la mejor forma de dirigir, y sin duda, la única de la que aprenden los demás, o en la que se fijan para tomar decisiones adecuadas. Como líder, has de ser ejemplar en todas tus actuaciones (mucho más que en tus palabras), pues son tus acciones las que mueven los equipos.
  • Visión/misión: un líder o una líder deben tener una visión clara de su proyecto, y del proyecto en su globalidad. En un centro educativo es muy importante que la persona que lidera el proyecto tenga una clara visión del tipo de educación que se desarrolla en el centro; y a su vez, tener asimilada su misión de guía, pues solo desde ahí podrá llevar a toda la Comunidad Educativa a buen puerto.
  • Gestión emocional: el liderazgo consciente implica tener un profundo conocimiento de uno mismo o de una misma como persona, ser conscientes de cómo nos sentimos en cada momento, y tener claro que ese estado emocional podría influir en la forma de tratar a las demás personas del equipo o de tomar decisiones. Además es imprescindible aplicar ese mismo patrón en las relaciones con el resto, ya que ellos y ellas también tienen sus propios procesos y ninguno es más importante que otro, solo hay que respetarlos y seguir caminando. Un líder o una líder que se siente amenazado continuamente (ante las críticas y/o aportaciones de personas de su equipo y/o de la comunidad) vivirá bajo la presión de hacerlo bien y bajo el miedo de ser juzgado/juzgada por lo que hace.
  • Capacidad de escucha activa: para liderar un centro educativo es necesario escuchar a todas las partes implicadas en él. Y la escucha activa implica poner toda nuestra atención en comprender, más allá de la respuesta que nuestro ego quiera darle a esa situación. Solo desde el conocimiento, la escucha y el respeto se puede evolucionar de forma positiva.
  • Asertividad: el liderazgo implica un punto de rectitud o severidad que no es otra cosa que manejar los conflictos que puedan surgir desde la asertividad, es decir, teniendo claras cuáles son las normas, y el proyecto de centro, y aplicarlas (con cariño pero con firmeza) a todas las personas por igual.
  • Claridad/Transparencia: hay personas que se dedican a hablar (de los alumnos y alumnas, de las familias, de otros docentes) en los pasillos, en los descansos, en las horas del desayuno… esos “chascarrillos” de pasillo influyen de forma muy negativa en el buen funcionamiento de la Comunidad educativa, mucho más si las personas que asumen el liderazgo del centro los fomentan o participan en los mismos. Se ha de buscar la transparencia en las acciones y la claridad en las comunicaciones.
  • Objetividad: es imposible que siempre los niños y niñas pierdan ante los adultos, que los maestros y maestras siempre tengan la razón ante las familias, que las opiniones de las personas con más antigüedad en el centro valgan más que las nuevas… todos los conflictos tienen varios puntos de vista, y es deber de los y las líderes el escuchar a todas las personas implicadas de igual manera, y ofrecerles las mismas oportunidades y el mismo rango de credibilidad.
  • Capacidad de delegar en otras personas: cuando un centro educativo es pequeño, es difícil llegar a todo, cuando el centro es grande, es imposible. Saber delegar en personas competentes (huyendo de los amiguismos) es una de las características del liderazgo que llevarán a un centro educativo a su mayor éxito. Porque nadie ha de ser imprescindible y en equipo se trabaja mejor.
  • Humildad: nunca una persona es conocedora de todo, y siempre se puede mejorar en algo. Solo desde la humildad en la responsabilidad de un cargo, se podrá invitar al equipo a que siga formándose y creciendo.

Liderazgo 1

Liderazgo consciente en la Comunidad Educativa.

Ojalá tuviese la posibilidad de hacer llegar estas palabras a las direcciones de los centros, jefatura de estudios, secretaría, coordinación de nivel, de área, de departamento, presidencia de asociaciones de padres, coordinadores de actividades extraescolares, jefes y jefas de cocina o del servicio de comedor, responsables de limpieza, auxiliares de control, etc.

Todas las personas que acabo de mencionar en el párrafo anterior tienen puestos de responsabilidad en un centro educativo, pues a ellos y ellas les miramos todos y todas los que formamos parte del centro en lo que a su ámbito se refiere. Ellas son las personas que nos guían en el cumplimiento de horarios, normas, en la forma de hablar y comunicarse, en los acuerdos que se toman, en la ejemplaridad de su cumplimiento, y en tantas otras cosas que se desarrollan en el ámbito educativo cada día.

Creo que alguien que asume el liderazgo pedagógico de un centro (equipo directivo) debería tener suficiente experiencia pedagógica y personal para hacerse cargo del puesto. Además debería conocer de primera mano (o muy cerca) todas las especialidades y puestos que se ejercen en el centro. Ha de ser objetivo/a, primando los intereses del centro (necesidades de los alumnos y alumnas) por encima de los intereses personales (amiguismo). Y debe llegar a todo esto desde la empatía y el respeto, pues ellos y ellas son las figuras que deberían ayudarnos ante las dificultades, conocer los problemas que podemos tener los maestros y maestras en cada momento para darnos los apoyos adecuados, ser justos en sus decisiones (sustituciones, horarios, etc.) y sobre todo, ser una figura fundamental que inspire confianza y respeto a partes iguales.

De igual manera creo que este equipo que asume el liderazgo pedagógico ha de trabajar conjuntamente, y de forma horizontal, con el resto de personas que asumen posiciones de liderazgo, como puedan ser la junta directiva del AMPA (que a su vez trabajará con los/las coordinadores/as de actividades extraescolares, o de desayunos), o los/las coordinadores/as del servicio de comedor. Habrá quién ponga el grito en el cielo al leer ésto, pero yo pienso en los niños y en las niñas, en los y las adolescentes, y en las personas que seguimos siendo alumnas a lo largo de la vida, y creo que existe una necesidad real de que las normas sean adecuadas y pactadas por todos los sectores que intervienen en la Comunidad Educativa.

Liderazgo 2

El liderazgo en el aula.

Es posible que nunca te hayas planteado que, como persona que te pones enfrente de otras personas (niños, niñas, adolescentes, adultos), eres modelo y referencia para aquellos y aquellas que te miran.

Por eso hoy te pido que te plantees una serie de cuestiones, y si quieres, compartas en los comentarios alguna de las respuestas que les darías:

  • ¿Les pides a tus alumnos y alumnas algo que tú no cumples?
  • ¿Eres respetuoso/a con las necesidades de tus alumnos y alumnas (ir al baño, beber agua, consultar el móvil en el caso de adultos, tomar un tentempié, hablar, llorar, enfadarse, etc.)?
  • ¿Consideras las críticas como una amenaza o como una forma de enriquecimiento?
  • ¿Te has planteado alguna vez que ellos y ellas se transforman para ser un espejo de quién eres tú?

Si tienes comentarios, anécdotas, o cualquier aportación, estaré encantada de leerte si dejas tu comentario más abajo.