El invierno nos invita a parar, y sin embargo, seguimos viviendo deprisa, con prisas, como si lo que tenemos que hacer luego, después, mañana, fuese mucho más importante que lo que hacemos ahora, en este preciso momento. Así que, si has decidido leer este artículo, tómate el tiempo que necesites para hacerlo, en calma, sin prisas.

Hoy, en este artículo, voy a recordarte unos cuantos motivos por los que encontrar tiempo para parar, para dedicarte a tí y alejarte (aunque sea por unos minutos) de todo el ajetreado trajín de las celebraciones.

Una mirada al interior.

Hoy te invito a parar y a reflexionar sobre cómo ha ido el trimestre, sobre cómo has vivido este año. En función de tu organización personal, puedes hacerlo sobre el trimestre o sobre todo el año natural. Aquí te dejo algunas cuestiones sobre las que puedes reflexionar:

¿Te sientes emocionalmente más competente como maestro, como maestra?

¿Has dedicado algún espacio durante este tiempo a tu cuidado físico, emocional y/o social?

¿Le has dedicado algún espacio en tus clases y/o en casa a conocer a los niños y niñas con los que convives? ¿Conoces las cosas que les gustan, que les preocupan, que les motivan?

Valora si han habido más momentos buenos que malos, y cómo te gustaría que eso cambiara en el futuro.

Para contestar a estas preguntas, es importante que seas sincero contigo mismo, contigo misma, que lo hagas desde la honestidad y desde el valor. Solo puede mejorar aquella persona que reconoce que le queda muchísimo por aprender.

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Mírate con cariño, trátate con respeto.

Es indudable que la imagen que nos devuelven los demás de nosotras mismas, de nosotros mismos, nos hace sentirnos más o menos valorados como personas. Sin embargo, es realmente importante que cada persona sepamos quiénes somos, qué valores nos mueven, hacia dónde caminamos… para no dejarnos llevar por el ajetreo o el ruido de nuestro alrededor.

Los cambios más importantes en la vida surgen desde dentro hacia afuera, y vienen marcados por una reflexión interna que actúa a modo de brújula y nos indica el mejor camino a seguir.

Si cambiamos para complacer al entorno, o a las personas que se encuentran en él, esa tácita manipulación admitida nos llevará a enfermarnos, a enfadarnos o ponernos tristes con facilidad, y a sentirnos como a la deriva, sin tener fuerzas para tomar el timón de nuestras vidas.

Es crucial escuchar a los demás, sobre todo en las críticas constructivas; pero lo que sin duda es vital es escuchar al maestro o a la maestra que cada una de nosotras, cada uno de nosotros, llevamos en nuestro interior.

La coherencia interna personal te hará vivir en paz, en plenitud, y sobre todo, en permanente salud. Recuerda que cuando el cuerpo enferma te está enviando señales de que algo no está funcionando en tu vida.

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¡Feliz descanso! ¡Feliz cambio de año!

Espero que tras la lectura de estas líneas, hayas decidido (si no lo habías hecho ya antes) parar a ratitos y tomarte tiempo para reflexionar y agradecer todo lo que te ha traído este 2017, y lo que te gustaría conseguir en el 2018.

Te deseo grandes momentos memorables compartidos con las personas que sean importantes para tí, con esas que te hacen crecer solo con estar cerca; te deseo ilusiones y sueños que muevan tus pasos hacia caminos por explorar; te deseo paz y plenitud para tu día a día, que descubras en cada día una nueva oportunidad para seguir creciendo… y DESEO que cada una de estas peticiones las hagas extensibles a todos los niños y niñas con los que tienes la suerte de vivir tu camino. ¡Que les guíes desde el amor y desde el respeto, y que aprendas de ellos y de ellas todo lo que han venido a mostrarte!

¡Nos leemos en enero!