Me llamo Elsa y probablemente soy maestra desde mucho antes de lo que soy capaz de recordar. Aún a día de hoy no sé si yo elegí mi profesión o me eligió ella a mí; pero desde luego se ha convertido en una de mis pasiones, ya que me permite crecer y aprender cada día.

antigua3Nací en Guadalajara un frío 14 de enero, y crecí en un pequeño pueblo de la provincia, en una familia humilde que me dió todo lo que una niña necesita para crecer: amor y seguridad. Crecí rodeada de mis hermanas y hermano, de mis primos y primas, de un montón de niños y niñas, y de naturaleza. Nuestros juegos se desarrollaban, casi en su totalidad, al aire libre, y estaban cargados de grandes dosis de imaginación, creatividad y actividad física. A pesar de que los tiempos marcaban la diferencia entre niños y niñas, éramos tan pocos que necesitábamos negociar para ser suficientes en los juegos… ellos nos acompañaban en la cuerda y la goma, y nosotras jugábamos al fútbol y a las chapas.

Además de la diversión compartida, la familia y los días de exploración en la naturaleza, mi infancia estuvo marcada por una sed insaciable de libros. Aprendí a leer sola, con apenas 2 añitos, y casi desde preescolar leía todo lo que caía en mis manos. La lectura ha acompañado mi desarrollo, y aún a día de hoy, es una de las actividades que llenan mi tiempo libre, y una de las que más satisfacción me aportan.

antiguaPor aquel entonces, y durante toda mi vida, mi sueño era cambiar el mundo, y claro, por lo menos tendría que llegar a la universidad para poder hacerlo. Sin embargo, cuando aún cursaba la Educación General Básica, mi madre me dijo que no podían permitirse que yo estudiara porque era demasiado caro, pero que si encontraba la forma de hacerlo, me apoyarían en lo que decidiese.

Y a pesar del clasismo y el papeleo, encontré la forma… Empecé a trabajar antes de los 16 años, aunque hasta esa edad no se podía tener contrato de trabajo. Aunque hubo varios pronósticos de que en cuanto tuviese dinero dejaría de estudiar, el mío propio fue el único que se cumplió: llegué a la universidad, y volví a sorprender a tod@s estudiando magisterio a pesar de que mi nota me permitía hacer casi lo que quisiera.

Desde ese momento mi vida ha estado marcada por una insaciable sed de conocimiento, pues cuanto más sé, más creo que me falta; y por un proceso de crecimiento personal que ha ido cambiando mi visión educativa y mi propia forma de vivir.

Creo que el mundo necesita más inspiración y menos adoctrinamiento, y que la escuela debe formar líderes en lugar de seguidores. Espero que mis artículos te hagan plantearte tu propia forma de entender la educación y la vida, pues para mí la vida está tan íntimamente ligada a la educación que se me hace imposible plantearme una sin la otra.

¡Gracias por estar aquí y acompañarme en el camino!

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